Es fácil recordar datos cuantitativos como nombres de picos, altitudes, desniveles, orientaciones, acotaciones geográficas, coordenadas GPS, grados de dificultad en diferentes escalas ... nos sobran mediciones y este blog es sólo para guardar pequeños detalles que sirvan para pulsar el nodo neuronal que dispara en nuestro cerebro evocaciones, recuerdos, sensaciones, sugerencias y demás impresiones cualitativas

2010-06-24

Pic Long (3192), Maubic (3058) y Badet (3135) por la Cresta de Cap-de-Long

La reseña de Quique
Tras cruzar la frontera por el túnel de Bielsa, partimos del embalse de Cap de Long, en la Reserva de Néouvielle. Tomamos el camino que por la margen derecha nos lleva en un incómodo sube-baja hacia la cola del lago. Rafa, hablando con un montañero francés, se despista y desaparece tras la estela de otros franceses que nos precedían. Pedro y yo hemos llegado a la cola del embalse y esperamos sin saber que ha podido ser de Rafa. El tiempo pasa, y nos empezamos a poner algo nerviosos, ya que la excursión de hoy se presupone larga. Por fin vemos a los lejos a Rafa con sus acompañantes. Viene completamente exhausto, pues nos dice que ha descendido por una traza de senda hasta la orilla, y luego ha tenido que remontar de nuevo 100 metros hasta el verdadero camino, y todo esto con la cuerda y material a cuestas. Torcemos hacia el Sur y cruzamos el torrente en un pequeño llano. Comenzamos a ganar altura hacia las morrenas laterales del Pic Long, pero antes de llegar a ellas tomamos dirección Oeste enfilando hacia la cumbre de Maubic. Pedro y yo ya hicimos este pico hace unos años, un 1 de Noviembre.
Ascendemos penosamente por el pedregal que constituye la ladera del Maubic. Antes de llegar a ella nos asomamos desde un balcón y divisamos el glaciar Pays Baché y la cara nordeste del Pic Long, aparte de la arista de Cap de Long, que nos disponemos a escalar, aunque creo que el único que realmente sabía que lo íbamos a intentar, era, como siempre Pedro. Rafa, no creo, pero yo simplemente me arrastraba por semejante montón de piedras sin querer pensar en el futuro inmediato. Llegamos al Maubic (3058). Pedro nos convence para que intentemos la arista. (“Esto va a ser un divertimento, y si no podemos, nos damos la vuelta y solucionado”) Sorprendentemente no oponemos ninguna resistencia, tal vez porque estamos convencidos de que con él no hay quien pueda.

Tras encordarnos comenzamos a escalar la arista Norte del Pic Long. Avanzamos sobre el filo, hasta traspasar una aguja. La siguiente la bordeamos primero por una pequeña y aérea repisa por la izquierda. Antes de llegar a la brecha, montamos un rapel hacia la vertiente de Tourrat. El rapel, de unos 7 metros, es volado y nos deja en un corredor que tomamos hacia el Sur y nos evita la parte más complicada de la cresta, que tenemos a nuestra izquierda y un poco elevada sobre nosotros. Cuando el canalón se pone muy vertical y se estrangula, Pedro, que va el primero, tuerce a la derecha hasta encontrar en medio de la pared una zona ya más abierta. Escalamos sin mucha dificultad, aunque colgados sobre el abismo. El ambiente es de lo más alpino, enmarcado con el fondo del glaciar y lago Tourrat bajo nuestros pies. La escalada es espectacular. Poco antes de llegar a la cima volvemos a la arista (muy aérea) y después escalamos un último resalte que nos deja en la cima del Pic Long (3192). Es increíble, nos encontramos exultantes, hemos conseguido esta cima largamente soñada, y que no tiene ningún acceso fácil, pero lo mejor es que la hemos ascendido por una vía catalogada de cierta dificultad, aunque es cierto que hemos evitado la parte más complicada del cresterío, pero también lo es que llegar hasta la cresta, rapelar e ir buscando el itinerario apropiado teniendo un abismo bajo nuestros pies tiene su mérito. Descansamos un poco en la escueta cumbre, y descendemos por un canalón roto pero fácil hacia el sur, llegando a la horcada del Pic Long, donde descubrimos un anillo de rapel que marca el descenso que iniciaremos poco después. Dejamos las mochilas y escalamos la cercana e irrelevante aguja Badet (3135). Irrelevante vista desde aquí, porque desde el glaciar de Pays Baché se ve mucho más desafiante. Poco después volvemos a la horcada y montamos el rapel por la chimenea de la vía normal hasta hace poco, pero que ha dejado de considerarse así por la dificultad que entraña, sobre todo desde la retirada del glaciar, que ha dejado al descubierto las rocas pulidas. A este rapel le siguen otros dos más, que nos depositan en lo que queda del glaciar. El hielo está cubierto de piedras, y la imagen es penosa. El glaciar se muere. Algunas grandes piedras protegen el hielo evitando que funda a la misma velocidad que la zona que lo rodea, creando lo que se denominan mesas glaciares. Hacemos un pequeño descanso y descendemos por el sendero que proviene de la horcada de Cap de Long. Poco después encontramos el camino que hemos seguido por la mañana, y llegamos al coche poco antes de las 20 h. tras 12 h. de excursión. Escalada fantástica en un ambiente muy alpino. Una gran experiencia que no creo que olvidemos nunca.
Septiembre 2005. Rafa, Pedro, Quique.

2010-06-10

Xavi, enhorabuena, padrazo

Xavi que comenzó la carrera de los tresmiles, y no para, acaba de ser padre por cuarta vez ¡¡¡Felicidades, colega!!!
Nos envía una foto del pequeño Eric, futuro compañero de cordada, en su primer día de vida; como yo no tengo buenas fotos de Xavi, he tomado prestada ésta que le hizo Carli en el glaciar d'Ossoue.

2010-06-05

Cresta de la Cruz (Olvena)

Un e-mail me avisa que Olivier vendrá a escalar al Pirineo. Ya hace un año de nuestra última escalada en la Cresta de la Cruz, en Olvena, cerca de Graus y es hora de recordar con unas fotos. La cresta no es ni larga (200 mts. de desnivel, 310 mts. de longitud) ni difícil (5 largos entre III+ y IV+ con algún paso corto de V en los gendarmes). Son largos bien asegurados, con roca aceptable excepto en el primero, muy descompuesto. Pero como siempre complicamos lo sencillo, Olivier en su viaje relámpago París-Zaragoza olvidó los pies de gato y tuvo que calzar botas rígidas de alta montaña, experiencia interesante sobre todo en las presas exiguas de los gendarmes. Yo, por mi parte, en el primer largo, el de la roca podrida, se partió la escama de piedra que me sostenía y volé cuatro metros, aterrizando la rodilla contra la pared. Pude terminar la escalada, sin demasiado dolor, hasta que por la noche ya no podía andar. Diagnóstico: esguince de ligamentos internos.
Mayo 2009. Olivier, Rafa.
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